After Life: 3 razones para verla

La mujer de Tony ha muerto tras una larga enfermedad y, sin ella, Tony no es capaz de encontrarle sentido a la vida. Estuvo a punto de suicidarse, pero finalmente decidió no hacerlo. Él mismo cuenta que, desde ese momento, siente que tiene un superpoder: puede decir siempre lo que piensa y hacer todo lo quiere sin temer las consecuencias porque ya no tiene nada que perder. No obstante, este nuevo “don” es una forma de esconder su dolor tras grandes dosis de sarcasmo y comentarios tan ingeniosos como crueles. 

A lo largo de las dos temporadas que, actualmente, pueden verse en Netflix, se intercala una especie de “guía de supervivencia” que su mujer le dejó grabada en vídeo antes de morir con la actual vida de Tony, la cual se desarrolla principalmente en cuatro escenarios: su casa, la redacción del periódico local gratuito en el que trabaja, el asilo en el que cuidan a su padre y el cementerio en el que está enterrada su esposa. Entorno a estos lugares se teje la relación con otros personajes -bastante peculiares- que aportan diferentes perspectivas a la trama y que, en muchas ocasiones, son el contrapunto a la negativa forma de ver el mundo de Tony.

El tráiler de esta serie me llamó la atención desde el primer momento: drama, humor, un protagonista impertinente y comentarios totalmente inadecuados. No obstante, me costó bastante decidirme a verla, ya que temía que la parte dramática me dejara una mala sensación. Y, es cierto, que tiene escenas duras que dejan una sensación agridulce, pero aún así, merece la pena verla por estas 3 razones:

1- El protagonista y sus tropiezos

Tony es un hombre de mediana edad, totalmente destrozado, irónico e hiriente. En muchas ocasiones llega a recordar al doctor House y su sempiterno sarcasmo, sin embargo, Tony no es tan brillante ni su trabajo tan loable como el que se realiza en el Princeton-Plainsboro. Su dolor no se muestra de forma romantizada ni ennoblecedora; no es un genio atormentado, sino un hombre que está inmerso en un proceso de duelo que no sabe bien como gestionarlo, y que comete los mismos errores que la mayoría de personas cometeríamos.

Fuente: Netfliyseries.com

Quizás, por esto, no tiene tanto poder sobre la gente que le rodea como House. Sus compañeros de trabajo y conocidos toleran su impertinente comportamiento porque conocen el origen de su dolor, pero no le permiten traspasar ciertos límites. No está por encima de los demás ni tiene el control de todas las situaciones, de hecho, uno de los momentos más divertidos de la serie es cuando tiene que ir a cubrir la noticia del momento, la cual suele ser un tema de escaso o nulo interés, además de absurdo: un niño que sabe tocar dos flautas con la nariz, un señor que ha recibido la misma postal 5 años seguidos,una adicta a la cirugía estética…

En mi opinión, esto dota de verosimilitud al personaje y las situaciones qué vive. Además, sus defectos y vulnerabilidad permiten que las situaciones que se dan a su alrededor y las personas que conoce, le hagan plantearse su forma de enfrentarse al mundo.

2- Los personajes secundarios.

Como he comentado antes, la vida de Tony se desarrolla, principalmente en 4 escenarios: el primero es su hogar y, entorno a él destacan dos personajes:un cartero que lee sus postales y una prostituta a la que paga por limpiar su casa. La vida no les ha tratado demasiado bien y salen adelante como pueden, pero sobretodo, con mucho descaro.


Quizás porque Tony ve en ellos esa “marginalidad” de la que él hace gala, porque los ve igual de perdidos, o simplemente porque la misantropía de Tony no es tan sólida como pueda parecer, les deja formar parte -en cierta medida- de su- día a día.

Fuente: Hipertextual

El segundo escenario se da en la redacción del periódico. Allí contrasta la intensidad del dolor de Tony con la simpleza de Lenny, el fotógrafo: le basta comer y poco más para ser feliz. También nos encontramos con Kath, la excéntrica empleada de publicidad del diario; Matt, jefe del periódico y cuñado de Tony, de quien destaca su poca sangre y Sandy, la nueva joven reportera que aporta algo de cordura y sentido común a tan variopinta estampa.

En el tercer y cuarto escenario, Tony comparte protagonismo con una mujer: en el caso de la residencia en la que cuidan de su padre, se trata de una enfermera. Es una mujer que cuida con esmero y dedicación de los pacientes, la cual no tiene reparos a la hora de replicarle a Tony sobre su actitud ante la vida, el trato que tiene con su padre y lo importante de la labor que se realiza en el centro.

Por último, las conversaciones más sinceras y sentidas se dan en el cementerio. Es allí donde conoce a Anne, una mujer que también va diariamente a visitar a su marido muerto, Stan. En estas escenas Tony es capaz de abrirse a Anne y compartir con ella los sentimientos que le despierta el duelo, así como la forma en la que enfrenta su día a día. Anne, por su parte, es capaz de rebatirle con sutileza y mucho humor, al estilo de los viejos sabios, pero sin caer en este estereotipo.

3- Tristeza y humor perfectamente compensados.

Cada capítulo dura entre 25 y 31 minutos, en los cuales los momentos tristes y los cómicos están muy bien equilibrados. A mi parecer, es una mezcla de humor británico y comedia francesa, de esas en las que se entremezcla lo trágico con lo tierno.

Los momentos en los que Tony ve los vídeos de su mujer con una copa de vino en la mano pueden resultar muy abrumadores, pero toda esta tristeza se relaja cuando el protagonista habla con Anne, se encuentra con Pat el cartero o entrevista a cualquiera de los excéntricos vecinos de la ciudad.

Fuente: Elle

En definitiva, es una serie que, aunque represente ciertas situaciones dolorosas, muestra, que incluso en los peores momentos, siempre hay algo por lo que vivir; un lugar en el que buscar un salvavidas, un rayo de esperanza. Leí un artículo que se titulaba “After life, una comedia amarga para reconciliarse con la vida después de la tragedia”, y en mi opinión, no hay frase que la defina mejor.

Un Final Perfecto / John Katzenbach

📌 Ficha técnica:

Título: Un Final Perfecto
Autor: John Katzenbach
Editorial: Ediciones B
Págs: 430
Sinopsis:
Apenas unos kilómetros de distancia separan a tres mujeres que no se conocen entre sí. La Pelirroja Uno es una doctora soltera de cerca de cincuenta años; la Pelirroja Dos una profesora de escuela en la treintena y la Pelirroja Tres una estudiante de diecisiete años. Las tres son vulnerables. Las tres son el objetivo de un psicópata obsesionado por demostrar al mundo quién es él en realidad. Ahora que se acerca al final de su vida, necesita llevar a cabo su obra de arte final. Crímenes que serán estudiados en las universidades, de los que se hablará durante décadas. Crímenes perfectos.

El asesino les dice a las tres mujeres que va a matarlas. No saben cuándo ni cómo ni dónde. Sólo saben que él está ahí fuera, cada vez más cerca. Que lo sabe todo sobre ellas. Que las ha seguido durante meses. Y que ahora va a comenzar un terrible acoso psicológico que las empujará paso a paso hacia la muerte.

Como si nadaran entre tiburones, no saben si el peligro está delante o detrás de ellas, si está cerca, si está lejos, si deben seguir nadando o si es mejor quedarse quietas, si deben unirse o actuar por separado… Sólo tienen dos salidas: esconderse y esperar, o luchar e intentar ser más listas que su depredador. ¿Conseguirán las tres mujeres cambiar el final del cuento, o serán devoradas por su peor pesadilla?

📌Reseña:

Opino que una de las mejores formas de recuperarse de un parón de lector es a través de un thriller: se trata de un género que tiene una acción rápida, la cual ayuda, por una parte, a que no podamos parar de leer y por otra, a que cuando los quehaceres cotidianos, nos obligan a de hacerlo, tengamos muchas ganas de volver a perdernos entre las páginas de ese libro. Sin embargo, creo que a este libro falla en la principal característica de un thriller: el suspense.

No obstante vayamos paso a paso. El principio del relato nos presenta a tres mujeres muy diferentes que reciben una carta amenazadora en la que se les advierte de que van a morir. El acosador firma como “Lobo Feroz” y a partir de ese momento ellas serán Caperucitas Rojas modernas a las cuales se les ha cambiado la capa por una melena pelirroja. Como expone la sinopsis, se trata de tres chicas con ocupaciones y vidas muy distintas entre sí, lo que provoca que la amenaza genere diferentes reacciones entre ellas. Esta historia, intenta ser, en primer lugar un relato sobre el miedo. 

Digo “intenta” porque, aunque la narración pretende plasmar las distintas reacciones que puede causar una amenaza, no llega a ser un profundo análisis sobre nuestros miedos ocultos, ni un espejo en el que el lector pueda ver reflejados sus temores más absurdos o primarios. Una de los rasgos distintivos de Stephen King (a quien Katzenbach nombra en el libro) es que no necesita poner a los protagonistas en situaciones extremas para causarnos pavor. En ocasiones, la realidad del día a día es más que suficiente para provocarnos terror (si el autor sabe como, por supuesto).

Katzenbach, pone a las tres mujeres en situaciones extremas que cada una enfrenta de una forma: Karen busca ayuda externa: instala una alarma y llama a la policía, Sarah parece no confiar en ese hostil exterior que le arrebató a su marido y a su hija, así que se fabrica un rudimentario sistema de seguridad y convierte el revólver de su difunto marido en su fiel compañero. Por su parte, Jordan, quien parece no confiar ni en sí misma ni en los demás, prefiere acudir a los libros para buscar información tanto sobre Caperucita como sobre criminales y asesinatos.

(Extracto del booktrailer del libro que se puede encontrar en YouTube)

Sin embargo, no llegué a sentir verdadero miedo ni tensión, no sabría decir si esto fue por los personajes o por el tratamiento del suspense en la novela. 

Por una parte tenemos a tres personajes que, aunque estén bien diferenciados por sus ocupaciones y edades no lo están tanto por su voz. Opino que sus traumas y dificultades deberían haber dado lugar a personalidades más marcadas y complejas.No he llegado a empatizar con ninguna de ellas tres, aunque he decir que agradezco que no sean las típicas damiselas en apuros.
Por otra parte, como antes comentaba, uno de los rasgos característicos de un thriller es esa “acción trepidante” de la que nos hablan las sinopsis de las contraportadas de los libros. A Un Final Perfecto, le falta algo más de esa “acción trepidante“. Las escenas en las que se pretendía dibujar las personalidades de las tres protagonistas se volvían demasiado largas y repetitivas. Sentí que después del encuentro de las tres pelirrojas el libro perdía fuelle.

En la otra parte del relato, nos encontramos con el psicópata y el desarrollo de sus planes: se trata de un escritor frustrado que está dispuesto a todo por ser especial y que la crítica le recuerde como a uno de los “grandes“. Es un hombre narcisista que cree que sabe más de lo que en realidad sabe. Compara en muchas ocasiones el amor con el asesinato y a estos dos con escribir.

En mi opinión es un psicópata “flojito”, es decir: su única motivación es escribir un libro que sea alabado por todos mientras intenta aparentar una vida normal. No le vemos en ningún momento ser malvado o cruel con nadie. Se recrea en las palabras que escribe en su libro sobre como aterrorizar a sus víctimas pero solo le vemos enviar cartas, grabar vídeos y secuestrar gatos. Se nos habla de que mató a otras chicas en el pasado, pero se desvelan muy pocos detalles sobre ello. Es un “quiero y no puedo”.

Lo que esperaba VS lo que leí

El mismo autor de este libro afirma que este libro es una historia sobre el miedo y sobre la maldad humana, sin embargo, a medida que leía, entreveía una lectura más en esta novela. (aviso de que esta interpretación es totalmente subjetiva):

Se nos habla de tres mujeres que están siendo acosadas, por lo que a través de ellas también habla del miedo que muchas mujeres maltratadas sienten (ya sea físico o psicológico). Son tres mujeres que siguen comportándose de forma normal para que “no les haga nada” y su acto de rebeldía radica en comportarse de forma diferente y en algún que otro punto del plan “comenzar una nueva vida”. SPOILER [cuando Sarah finge su propia muerte y después usa como tapadera un centro de acogida para mujeres maltratadas].


Por otra parte, también tenemos a la señora del Lobo Feroz, la cual es una mujer sumisa, anulada completamente por su marido. Él no ejerce ningún tipo de violencia física hacia ella, sin embargo, vemos como es una más de las herramientas de su plan. Ella le adora hasta el punto de no querer ver lo que él realmente es y no le confiesa que está volviendo a tener problemas de salud por que no quiere ser una “carga” para él. Vemos que lo endiosa y le atribuye un talento y unos dones que él no tiene. Además, solo logra sentirse realizada cuando sus actos repercuten de alguna forma en la obra de su marido. Se nota que el autor no lo ha narrado para mostrarnos a una mujer “enamorada y entregada”, sino que quiere que sintamos pena por ella y nos den ganas de zarandearla para que despierte.


Se sienten acechadas por un hombre y vemos como el miedo que sienten las vuelve paranoicas hasta el punto de atribuirle al “lobo”, omnipresencia y poderes sobrenaturales. Creen que está en todas partes y que ve todo lo que hacen: en algunas escenas parece ser, a sus ojos, un ente invisible, una sombra que muta…

Es por ello que, en esta segunda lectura que yo le doy al libro se nos presentan no solo las diferentes caras del miedo, sino también las diferentes caras del maltrato. De como la atribución de cualidades que no tiene, es el ancla que no permite avanzar a estas mujeres; por una parte, esa omnipotencia que aterra a sus víctimas, por otra, ese endiosamiento en el que lo envuelve su mujer para justificar cada uno de sus actos, y a la vez, autoexcusarse para poder seguir a su lado.

En el final de este libro, vemos como, dentro de esta interpretación, se le da la vuelta a la situación de las cuatro mujeres que aparecen en el libro. SPOILER [Las tres mujeres deciden atacar al lobo en lugar de seguir huyendo, y al hacerlo se dan cuenta de que no es tan fuerte ni poderoso como creían. Además, su esposa, acaba tomando protagonismo y escribiendo ella misma la novela que su marido no pudo terminar].

No creo que el autor escribiera esta novela pensando en hablar del maltrato, de hecho, en una escena da la sensación de que frivolice un poco sobre el tema del feminismo: Karen, Sarah y Jordan se encuentran en la presentación de un libro y cuando se trata el tema de la presencia de la mujer en la literatura, parece que las protagonistas se aburren. No sé si es algún tipo de sátira o ironía, pero en esa escena en sí, a mí me dio la impresión que el autor sentía aburrimiento ante estos temas.

No obstante, es curioso que eligiera la mitología del cuento de Caperucita Roja, ya que es un relato que no solo sirve para alentar a los niños de no hablar con desconocidos, sino que también habla del paso de niña a mujer. Son muchos los análisis que afirman que esta evolución hace referencia a la madurez sexual, sin embargo, no es difícil pensar, que este paso de un estado a otro, también pueda llevar consigo la conquista de la propia independencia. (no sé si esto es un ejercicio de proyección inconsciente que estoy realizando puesto que yo misma escribí un relato basándome en este personaje).


A colación de esto, cabe destacar que aunque el psicópata se presente como el Lobo Feroz, el cuento de Caperucita Roja, queda en un segundísimo plano a medida que avanza la narración.

En resumen, es un libro que me ha costado terminar y el cual he disfrutado más por la segunda interpretación que yo iba realizando que por la historia en sí. Poco ágil y con un final, que aunque es imprevisible, decepciona un poco.

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Sueñan los androides con ovejas eléctricas / Philip K. Dick

📌 Ficha técnica:

Título: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Autor: Philip K. Dick
Editorial: Edhasa
Págs: 262
Sinopsis:
En un mundo devastado, lleno de restos tecnológicos y bloques de apartamento vacíos, Rick Deckard es una cazador mercenario cuya tarea consiste en retirar de la circulación a los androides rebeldes, profesión que es causa también de no pocos problemas con su esposa. Sin embargo, los nuevos Nexus-6 son androides con características especiales, casi humanos, lo que dificulta notablemente su labor y puede llevarle a enfrentarse problemas que es incapaz de imaginar siquiera.

📌Reseña:

Debo confesar que la primera vez que leí este libro me pareció el libro más sencillo de Dick; el más fácil de digerir: la trama es muy fácil de seguir, los personajes son pocos y muy bien definidos y la prosa sencilla y directa. Sin embargo, tras leerlo un par de veces más para realizar mi Trabajo de Fin de Grado me di cuenta de lo equivocada que estaba. Y no porque este libro no sea de fácil lectura sino por todos los temas que ofrece entre líneas.

Cuando hablo de este libro con alguien siempre digo que es como un capítulo de Los Simpson: funciona por capas. No es necesario detectar todas las referencias y reflexiones que se ofrecen para disfrutar de la serie. Lo mismo ocurre con Blade Runner: la capa más visible ofrece la historia de un cazarrecompensas encargado de eliminar androides. Está obsesionado con tener una animal de verdad y el odio que siente hacia su mujer es mutuo. Los Nexus que tiene que retirar son muy peligrosos y las dificultades con las que se va encontrando le hacen dudar no solo de la realidad que le envuelve sino de su propia humanidad.


La sociedad que envuelve a Deckard es 100% cyberpunk: las relaciones personales, el medioambiente y la estructura que les rodea está en el punto álgido de su declive. Al mismo tiempo, tienen a su alcance una gran cantidad de recursos tecnológicos avanzados tanto para su desplazamiento, como para su entretenimiento y comunicación con otros, sin embargo son cada vez más individualistas y consumistas.

Escena de la adaptación cinematográfica, “Bladerunner” (1982). Fuente: Cinemascomics.com

Tanto la trama como el mundo en el que se desarrolla la historia invita a la reflexión de tantos temas, que sería imposible abarcarlos todos en una sola reseña. La pregunta sobre la que pivota la novela es: ¿Qué nos hace humanos? Philip K. Dick nos da la respuesta a esto desde el principio: la empatía. Es por ello que la principal herramienta de trabajo del protagonista es el Test Voight-Kampf. Este test se fundamenta en la “respuesta empática en varias situaciones sociales. En su mayoría relacionada con animales” y mide reacciones como la vergüenza y el rubor mediante la dilatación capilar. De esta forma es capaz de distinguir androides de humanos y saber si debe “retirarlos” o no. 


En un principio esta dicotomía parece muy clara: los humanos tienen empatía pero los androides son máquinas y como tales, no tienen emociones ni son capaces de sentir empatía.Por esa razón no utilizan la denominada “caja de empatía”: este artilugio funciona como motor del movimiento mercerista, una especie de religión personificada en la figura de Wilbur Mercer. A través del dispositivo, los merceristas ven la misma escena de ascensión, en la que su líder se enfrenta a las pedradas de sus enemigos. Los testigos no solo ven las desventuras de Mercer sino que también sienten físicamente su dolor y el del resto de participantes de esta experiencia. Los conceptos de “sacrificio”, “comunidad”, “esfuerzo”, “comunión” dotan a esta tecnología virtual de un carácter espiritual.

Recreación de la caja negra de empatía realizada por Iocose. Fuente: Cooking Ideas.

En este punto es importante destacar que no todos los humanos son acólitos de Wilbur Mercer y que alguno de ellos observan este movimiento con escepticismo, entre ellos, Rick Deckard. Es curioso como los personajes que muestran más afinidad al mercerismo son los más débiles o menos capacitados mentalmente, como es el caso del “especial” Isidore -un humano que ha visto mermadas sus capacidades psíquicas a causa del polvo radioactivo- e Iran, la mujer de Isidore, la cual además muestra casi adicción hacia los dispositivos que tienen la capacidad de generarle emociones.

A lo largo del desarrollo de la historia se pone en entredicho la efectividad del test Voight Kampff, lo cual también hace que el protagonista se cuestione su propia humanidad. La identidad y la realidad son temas muy recurrentes en las obras de Dick, pero en este libro en concreto, se tratan de forma mucho más digerible, al menos en lo que respecta a qué es lo que nos hace humanos. Hago este apunte porque tras leer varias obras de este mismo autor e incluso algunos documentales sobre su vida, no estoy tan segura de que lo que quisiera mostrarnos es qué nos hace humanos, sino porqué somos más androides de lo que pensamos.


Ilustración de Cristóbal Fortúñez

En cada una de mis relecturas de ciertos fragmentos me sorprendía a mí misma sintiendo cierta incomodidad e incluso tristeza: un protagonista con ningún objetivo más allá de conseguir posesiones que le otorguen estatus, casi como si estuviera programado. Una relación completamente tóxica con su mujer y un desprecio más que evidente. Juntos simplemente porque “es lo que toca”, como si alguien los hubiera programado así. Los días son iguales y las tareas siempre las mismas, como si alguien los hubiera colocado allí para que desempeñaran las mismas funciones una y otra vez.


Sus emociones son reguladas por ellos mismos mediante un dispositivo denominado Órgano de ánimos Penfield. La caja de empatía es como “una extensión del cuerpo, la forma de tocar a todos los demás seres humanos y dejar de estar solo”. Incluso para diferenciar a los androides de los humanos, necesitan de una máquina. La dependencia hacia los aparatos tecnológicos es brutal.


Los androides están hechos de cables, metales, microchips y otros elementos electrónicos, los seres humanos han convertido los artilugios tecnológicos en una extensión de su cuerpo, los han introducido en sus vidas de tal forma, que funcionan como prótesis necesarias para mediar con sus emociones y con los otros.

Llegados a este punto una se pregunta si realmente es la empatía lo que nos separa -o ya puestos, si algo nos distingue de los androides- sobretodo porque cuando Deckard se encuentra con otro cazarrecompensas, éste se muestra mucho más inhumano que cualquier aparato mecánico. Phil Resch es tosco, simple y confiesa haber tenido sexo con algunas androides antes de matarlas. No siente nada al eliminar a alguien que es tan aterradoramente parecido a él. No duda, simplemente dispara; esa es su función.

Escena de la película Bladerunner 2049 (2017). Fuente: Luke Dowding

Al igual que los Nexus-6 han sido enviados a Marte para ayudar con las tareas de colonización, los humanos viven en la Tierra sin plantearse porqué hacen lo que hacen.


Por otra parte también es muy interesante la relación inteligencia-empatía que se plantea en la obra. Isidore (el “especial” que he nombrado antes) esconde a los androides fugados en su casa. Es curioso que, pese a ser una persona con una disminución psíquica -y por lo tanto, un ser humano “de segunda” en esta sociedad- es quién más se cuestiona lo que ve y oye. No utiliza el órgano de ánimos Penfield y, sin embargo, es la persona más consciente de sus sentimientos. Sabe que necesita de contacto humano -o androide- por lo que es uno de los personajes que más utiliza la caja de empatía y que más afín se muestra al show televisivo de 23 horas del Amigable Buster. Además intuye que los Nexus se están aprovechando de su hospitalidad pero lo tolera porque satisfacen su necesidades de relacionarse con los demás.


También es llamativo como es el único personaje escandalizado ante la idea de quitar una vida, sea del tipo que sea. No da crédito cuando descubre en qué consiste el trabajo de Deckard y se muestra claramente afectado cuando los androides “juegan” con una araña para ver qué le pasa.

¿Quiso decirnos el autor que la empatía es mucho más importante que la inteligencia para la condición humana? ¿O simplemente que alguien que de verdad fuera humano nos parecería inferior por su ausencia de crueldad?


Como véis este libro da lugar a muchos debates e invita a la reflexión. Aún así repito que no es un libro sesudo ni complicado de leer. Como me gusta decir, es ciencia ficción de la buena, es decir, de la que te hace plantearte tu propia realidad

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Marta Català